¿Qué está pasando con el peso?
Una empresa tiene programado un pago por 1 millón de dólares. El monto y la fecha siguen siendo los mismos, pero el costo en pesos puede cambiar en cuestión de días. Cada movimiento de diez centavos en el tipo de cambio representa una diferencia de 100,000 pesos en el desembolso.
Ese cálculo volvió a cobrar relevancia durante septiembre.
El 24 de septiembre, el peso registró una depreciación del 1.11%, tocando un máximo de 17.7691 unidades por dólar; un nivel que no veíamos desde principios de abril. Al analizar el panorama completo del año, la moneda acumula una caída del 5.41% desde su punto más bajo (16.8573).
Detrás del avance del dólar están cambiando varias piezas al mismo tiempo: las expectativas sobre las tasas de interés en Estados Unidos, la decisión de Banco de México y el diferencial entre ambos países vuelven a influir con fuerza sobre el USD/MXN.
Entender esas piezas ayuda a poner el movimiento reciente en perspectiva y, para las empresas con operaciones internacionales, a decidir cómo manejar su exposición durante los próximos meses.
¿Qué está pasando con el peso? Parte de la respuesta está en Estados Unidos…
Al cierre del 24 de septiembre, el peso se depreció 1.11%, mientras el dólar se fortaleció 0.81% de acuerdo con el índice ponderado. Uno de los factores detrás del movimiento fue una mayor expectativa de que la Reserva Federal mantenga una postura restrictiva en los próximos meses, acompañada por incrementos en las tasas de los bonos del Tesoro estadounidense.
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La tasa de las notas a 10 años alcanzó un máximo de 5.1873%, su mayor nivel desde julio de 2007. Las tasas de los instrumentos a 5, 20 y 30 años también registraron incrementos durante la jornada.
Al mismo tiempo, distintas declaraciones de integrantes de la Reserva Federal reforzaron la expectativa de que podrían ser necesarios nuevos incrementos en la tasa de referencia. Al cierre de la sesión, el mercado contemplaba un aumento de 25 puntos base en diciembre y movimientos adicionales durante 2027.
Cuando las tasas estadounidenses suben o el mercado comienza a anticipar que permanecerán elevadas por más tiempo, cambia la relación entre los activos denominados en dólares y los denominados en pesos.
Aquí es donde entra la segunda parte de la historia...
Banxico mantiene su tasa y cambia el diferencial
El mismo 24 de septiembre, Banco de México mantuvo su tasa de interés sin cambios en 6.50%, mediante una decisión unánime de la Junta de Gobierno.
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En su comunicación, Banxico señaló que las siguientes decisiones considerarán el proceso desinflacionario y el comportamiento de sus determinantes, entre ellos las expectativas de inflación, las condiciones de holgura y el traspaso de los movimientos del tipo de cambio hacia los precios al consumidor. También señaló que las condiciones macroeconómicas de México son distintas a las de Estados Unidos, por lo que la política monetaria mexicana puede seguir una trayectoria diferente a la de la Fed.
Esta diferencia entre ambas trayectorias empieza a tener consecuencias para el peso.
Durante los últimos años, el diferencial entre las tasas de México y Estados Unidos ha favorecido operaciones de carry trade, en las que participantes del mercado buscan aprovechar la diferencia de rendimientos entre ambas monedas.
Si la Reserva Federal aumenta su tasa mientras el Banco de México mantiene la suya, ese diferencial se reduce. De acuerdo con el análisis de Grupo Financiero BASE, un aumento adicional de 25 puntos base en Estados Unidos, sin un movimiento equivalente en México, reduciría la diferencia de tasas de 250 a 225 puntos base.

Con un diferencial menor, disminuye parte del atractivo que estas operaciones han representado para el peso. Ese ajuste ayuda a explicar por qué el tipo de cambio ha comenzado a operar nuevamente en niveles más altos.
A esto se suman las presiones provenientes de los precios de los energéticos. El 24 de septiembre, el WTI cerró en 92.22 dólares por barril y el Brent en 107.45 dólares, movimientos que mantienen vigente el riesgo inflacionario global y pueden influir en las decisiones futuras de política monetaria en Estados Unidos.
¿Qué se espera hacia el cierre de 2026?
Hace algunos meses, el escenario era distinto. En abril, los Pre-Criterios Generales de Política Económica 2027 de la Secretaría de Hacienda contemplaban un tipo de cambio de 18.4 pesos por dólar al cierre de 2026 y de 18.6 para 2027. Para 2026 también estimaban una inflación de 3.7% y una tasa de CETES a 28 días de 6.3% al cierre.
Cinco meses después, el Paquete Económico 2027 actualizó ese escenario. Hacienda presentó el documento el 8 de septiembre y el nuevo marco ubica el tipo de cambio en 17.80 pesos por dólar al cierre de 2026 y 18.00 para 2027. La estimación para la inflación de cierre de 2026 se ubica en 3.5% y la tasa de CETES a 28 días en 6.5%.
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Referencia |
Cierre de 2026 |
2027 |
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Pre-Criterios de Hacienda, abril de 2026 |
$18.40 |
$18.60 |
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Paquete Económico 2027, septiembre de 2026 |
$17.80 |
$18.00 |
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Análisis de Grupo Financiero BASE, 24 de septiembre |
Perspectiva hacia $17.80, con posibilidad de alcanzar $18.00 hacia el cierre del año o inicios de 2027 |
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La revisión muestra cuánto puede cambiar el escenario cambiario conforme evolucionan la inflación, las tasas de interés y las condiciones internacionales.
El análisis de Grupo Financiero BASE del 24 de septiembre también ajusta la perspectiva del tipo de cambio hacia 17.80 pesos por dólar y contempla la posibilidad de que alcance 18.00 hacia el cierre de 2026 o inicios de 2027, dependiendo de las expectativas que mantenga el mercado sobre las tasas de interés en México y Estados Unidos.
El máximo de 17.7691 observado durante la sesión ya coloca al tipo de cambio muy cerca de esa referencia de 17.80. A partir de aquí, las señales de la Fed, las decisiones de Banxico y la trayectoria de la inflación tendrán un peso relevante sobre el rango en el que opere el dólar durante los siguientes meses.
¿Qué tiene que ver la inflación? El tipo de cambio también puede llegar a los precios.
Cuando el peso se deprecia, los bienes adquiridos en el exterior cuestan más en moneda nacional. Lo mismo sucede con insumos importados que forman parte de procesos productivos en México, por lo que una parte del movimiento puede trasladarse gradualmente al consumidor.
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Grupo Financiero BASE estima que la depreciación de 5.41% observada desde el mínimo del año podría reflejarse en alrededor de 0.24 puntos porcentuales adicionales de inflación durante un periodo de 12 meses.
El tamaño del efecto depende también del componente que se analice. El estudio de BASE sobre el traspaso cambiario estima que una depreciación de 10% agrega alrededor de 0.44 puntos porcentuales a la inflación en doce meses. El efecto se concentra principalmente en mercancías, mientras que en servicios resulta estadísticamente no significativo.
Ese vínculo ayuda a entender por qué Banxico incorporó el traspaso del tipo de cambio entre las variables que seguirá en sus próximas decisiones.
¿Qué cambia para tu empresa?
Volvamos al pago de 1 millón de dólares. Si una empresa necesitara comprar ese monto a un tipo de cambio de 17.30, tendría que destinar 17.3 millones de pesos. A 17.80, el mismo pago requiere 17.8 millones.
Son 500,000 pesos de diferencia aunque la obligación siga siendo exactamente la misma.

En una empresa importadora, ese movimiento puede elevar el costo de mercancías, insumos o maquinaria. En una empresa exportadora, la exposición funciona en la dirección contraria. Si cobra en dólares y necesita pesos para cubrir nómina, impuestos y otros gastos, una apreciación del peso puede reducir los pesos obtenidos por esos ingresos.
La volatilidad termina así conectándose con variables que van mucho más allá de la cotización diaria. Puede modificar margen, EBITDA, capital de trabajo y flujo disponible para cubrir otras necesidades del negocio.
Por eso, seguir el tipo de cambio es apenas el inicio. Para tesorería, la siguiente pregunta es cuánto puede cambiar el dólar antes de afectar el presupuesto y qué parte de esa exposición conviene gestionar con anticipación.
¿Cómo puede prepararse tu empresa ante la volatilidad?
La estrategia empieza con los números propios de la empresa. Antes de elegir un instrumento, conviene entender qué flujos están expuestos, con qué tipo de cambio se construyó el presupuesto y cuánto margen existe frente a movimientos adversos.
- Identifica tu exposición en moneda extranjera. Revisa ingresos, costos, cuentas por cobrar y cuentas por pagar en dólares u otras divisas.
- Revisa el tipo de cambio de tu presupuesto. Ese nivel ayuda a establecer cuánto movimiento puede absorber el negocio sin comprometer sus objetivos.
- Lleva distintos escenarios a pesos. Calcula cómo cambiarían el margen, EBITDA y flujo ante diferentes niveles del tipo de cambio.
- Define qué porcentaje quieres proteger. Separa los flujos confirmados de las estimaciones y determina qué parte puede permanecer expuesta al mercado.
- Alinea las operaciones con las fechas reales. Los vencimientos de pagos y cobros permiten definir montos y plazos con mayor claridad.
Una vez definida esa exposición, la empresa puede evaluar la herramienta que mejor responda a sus necesidades.
Un forward permite pactar desde hoy el tipo de cambio de una compra o venta de divisas que se realizará en una fecha futura. De esta forma, una empresa puede conocer con anticipación el valor en pesos de un compromiso y trabajar con mayor certeza sobre sus costos, ingresos y flujo.
Cuando los flujos lo permiten, las operaciones también pueden distribuirse entre distintas fechas para evitar concentrar toda la exposición en un solo momento del mercado.
El punto de referencia está en el propio negocio. Una estrategia de cobertura puede evaluarse a partir del tipo de cambio presupuestado, el margen que se busca conservar y las necesidades de flujo que deben atenderse. Así, la decisión parte de objetivos financieros definidos y de la exposición que realmente enfrenta la empresa.
El dólar volvió a ganar terreno y las variables que influyen sobre el peso siguen cambiando. Para una tesorería con operaciones internacionales, contar con niveles, montos y fechas previamente definidos permite responder con mayor claridad cuando aparece una oportunidad para proteger el presupuesto.
En Banco BASE podemos ayudarte a revisar la exposición cambiaria de tu empresa y evaluar estrategias de acuerdo con tus flujos, fechas y necesidades de operación.
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