¿Existe un tipo de cambio “ideal”? Esperar al "dólar perfecto" pone en riesgo tu empresa
En los medios se escucha a veces que el peso está subvaluado o sobrevaluado contra el dólar. Estas calificaciones implican que existe un tipo de cambio de equilibrio, pero éste es un concepto abstracto, no existe un tipo de cambio ideal.
No hay un número mágico en ningún par de divisas. Debido a ello, para una empresa es más importante hacerse otras preguntas: ¿qué tipo de cambio necesita mi negocio para cumplir sus objetivos y proteger su rentabilidad? ¿Cómo y dónde puedo asegurarlo? ¿Por qué es mejor acudir a un banco especializado en divisas?
Una distinción fundamental
Se pueden calcular niveles de equilibrio en el tipo de cambio a partir de diferentes variables económicas. Es posible analizar el diferencial de tasas de interés entre México y Estados Unidos, inflación, productividad, balanza comercial, flujos de capital, posición fiscal y muchas otras variables. A partir de estos datos, se pueden construir modelos que indiquen si el peso parece apreciado o depreciado respecto de sus fundamentos.
Pero el mercado cambiario no es una ecuación que necesariamente converge hacia un precio determinado en el corto plazo. El peso mexicano, además, es una de las monedas emergentes más líquidas y se negocia prácticamente las 24 horas en Asia, Europa y América. Esto significa que su cotización incorpora continuamente nueva información, expectativas y cambios en la percepción de riesgo.
Una declaración política en Washington, una decisión de la Reserva Federal o del Banco de México, un dato inesperado de inflación, una negociación comercial o un conflicto geopolítico o un tifón en Asia pueden modificar las expectativas en cuestión de minutos.
Por eso, el tipo de cambio que podemos considerar razonable por sus fundamentos económicos no necesariamente será el que veremos mañana en una pantalla.
El peligro de enamorarse de un número
Para una empresa importadora o exportadora, intentar adivinar cuál será el nivel "correcto" del dólar puede convertirse en un riesgo.
Supongamos que un importador elabora su presupuesto considerando un dólar a 18 pesos. A ese nivel calcula sus costos, fija precios, estima márgenes y determina sus necesidades de efectivo. Si meses después el dólar cotiza en 20 pesos, poco importa que los modelos económicos indiquen que 18.50 sería un nivel de equilibrio razonable. La empresa tendrá que comprar los dólares al precio que marque el mercado y absorber esa diferencia.
| Escenario | Tipo de Cambio | Impacto en la Empresa Importadora |
| Presupuesto Original | $18.00 MXN | Costos bajo control, precios fijados, margen de ganancia sano. |
| Realidad del Mercado | $20.00 MXN | Costos se disparan. Si no hay cobertura, la empresa absorbe la pérdida o sube precios (perdiendo clientes). |
El problema se vuelve especialmente evidente cuando otros costos están aumentando. Al analizar el impacto de los nuevos aranceles de importación en México se puede señalar que el tipo de cambio es un multiplicador de dichos efectos: si simultáneamente aumenta el arancel de una mercancía y se deprecia el peso, ambos movimientos presionan el costo del producto y reducen el margen de la empresa.
Un exportador enfrenta el problema inverso. Una apreciación significativa del peso puede reducir el valor en moneda nacional de sus ingresos en dólares. De hecho, un peso demasiado apreciado no representa una buena noticia para toda la economía, porque puede disminuir la competitividad de las exportaciones mexicanas.
| Perfil de la Empresa | Efecto de un "Súper Peso" (Dólar barato) | Efecto de un Peso Depreciado (Dólar caro) |
| Importador | Favorable: Abarata insumos y mejora el margen de ganancia. | Riesgo: Encarece las compras y presiona los precios finales. |
| Exportador | Riesgo: Reduce ingresos en MXN y resta competitividad internacional. | Favorable: Aumenta los ingresos en moneda nacional por las ventas en dólares. |
Por eso resulta peligroso clasificar automáticamente un dólar barato como "bueno" y uno caro como "malo". Depende de quién lo mire, de su estructura financiera y, sobre todo, de su exposición cambiaria.
Del pronóstico a la planeación
Las empresas que trabajan con divisas tienen otra perspectiva. La planeación no consiste en adivinar el futuro, sino en estar preparado para distintos escenarios. Las tesorerías empresariales analizan riesgos, anticipan periodos de volatilidad y utilizan instrumentos que permitan proteger márgenes y dar mayor certeza a los presupuestos.
Una empresa puede tener una expectativa sobre el peso. Lo que no debe hacer es convertir esa expectativa en una apuesta. Si el presupuesto de una compañía funciona con un dólar a determinado nivel, la pregunta relevante es cuánto de esa exposición conviene proteger a través de las coberturas cambiarias.
No necesariamente hay que cubrir el 100%. Las coberturas pueden estructurarse por plazos y porcentajes, conforme a los flujos esperados, las necesidades de liquidez y la tolerancia al riesgo de cada empresa.
La cobertura tampoco debe confundirse con especulación. Su propósito es exactamente el contrario: reducir el efecto que un movimiento inesperado del mercado puede tener sobre los resultados del negocio.
Si las coberturas son el instrumento adecuado para administrar el riesgo cambiario, manejar pagos internacionales a través de la banca especializada en divisas es el otro gran complemento. Los spreads (la diferencia entre precios de compra y venta) que maneja un banco especializado son menores en comparación con la banca comercial tradicional o incluso las casas de cambio. Esto, en conjunto con el resto de los servicios especializados, conforma una oferta de valor difícil de superar en el mercado.
El mejor tipo de cambio es el que permite planear
Una tesorería eficiente no necesariamente es aquella que consigue comprar dólares en el punto más barato del año o venderlos al máximo. Eso puede ser simplemente buena suerte. Una tesorería inteligente es aquella que conoce sus exposiciones, establece objetivos, protege márgenes y evita que una fluctuación extraordinaria cambie sus planes de inversión, sus precios o incluso la viabilidad de una operación. Por eso, cuando nos preguntan cuál es el tipo de cambio ideal, nuestra respuesta comienza con otra pregunta: ¿Para quién?

El trabajo de una empresa no debería ser ganarle al mercado cambiario. Su trabajo es fabricar, exportar, importar, invertir, contratar personas y crecer. La labor de un banco especializado es ayudarle a que la volatilidad del peso no le impida hacerlo.
Artículos relacionados